‘Crucifixión de san Pedro’

Obra de la semana #244

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La obra de la semana es ‘Crucifixión de san Pedro’ (hacia 1400) del pintor gótico catalán Pere Serra, activo en Barcelona entre 1357 y 1405/1408. La bella tabla gótica que presentamos esta semana nos muestra el martirio y la muerte del apóstol san Pedro, el discípulo más fiel de Jesucristo, considerado tradicionalmente como el primer representante de la Iglesia católica.

Según la tradición cristiana, san Pedro murió crucificado en Roma durante el reinado del emperador Nerón, hacia el año 67. El primero de los apóstoles, de edad ya avanzada, había viajado a la capital del imperio para predicar el Evangelio, apoyar la comunidad cristiana de la ciudad y, sobretodo, combatir y derrotar a Simón el Mago. Una vez vencido este impostor, que se hacía pasar por el Mesías, se produjo el gran incendio de Roma, que destruyó una parte importante de la ciudad y fue aprovechado por Nerón para acusar y reprimir a los cristianos. A raíz de estas persecuciones, san Pedro fue detenido y condenado a morir crucificado, un método de execución muy habitual en la época para los reos que no eran ciudadanos romanos.

La muerte de san Pedro en la cruz

La crucifixión de san Pedro aquí representada sigue la iconografia habitual de esta escena, inspirada en las fuentes antiguas que narran la muerte del primer apóstol, especialmente el libro apócrifo titulado ‘Hechos de Pedro’. Según estos textos, cuando san Pedro supe que había sido condenado a la crucifixión, pidió que se lo clavara en la cruz hacia abajo porque no se consideraba digno de ser martirizado de la misma forma que Jesús, el hijo de Dios. Por eso vemos a san Pedro dispuesto del revés, aguantando estoicamente el dolor que le provocan los verdugos mientras le atraviesan las manos y los pies con grandes clavos para fijarlo a las maderas de la cruz. San Pedro, vestido con una túnica de un intenso color rojo que seguramente hace referencia a su sacrificio y muerte martirial, aparece representado como un hombre mayor con la barba y el pelo blanco y rizado, una iconografía fijada desde tiempos antiguos y que permite distinguirlo fácilmente de los otros apóstoles en las escenas en que aparecen diferentes discípulos de Jesús.

A la derecha de san Pedro, bajo un lujoso setial, el emperador Nerón observa los preparativos de la ejecución que él ha ordenado, vestido con ropas lujosas y coronado con una tiara de triple corona. A la izquierda de la cruz, por contra, vemos a Jesucristo resucitado, que se aparece a su discípulo para confrontarlo mientras le muestra un libro abierto. Según las fuentes, cuando Pedro vio esta aparición, leyó la oración escrita en el libro justo antes de morir y entregar su ánima a Dios.

 

El retablo de Cubells

Aquesta tabla, que se conserva en el Museu Nacional gracias a la donación de Antonio Gallardo, es uno de los compartimentos que formaba parte del retablo mayor de la iglesia de San Pere de Cubells, al norte de la comarca de la Noguera. Este conjunto, una ambiciosa obra gótica de grandes dimensiones que combinaba elementos pictóricos y escultóricos, fue desmontado a mediados del siglo XVIII cuando fue sustituido por un nuevo retablo barroco. Alguno de los fragmentos, como el compartimento que presentamos, fueron reaprovechados para hacer una cajonera, mientras que otros quedaron sin uso y se fueron dispersando. A pesar de las vicisitudes vividas, buena parte de los diferentes elementos del retablo se conservan diseminados en diferentes colecciones públicas y privadas, hecho que ha permitido conocer y restituir la forma original del conjunto. Cuando todavía se conservaba entero, el retablo estaba formado por una gran escultura de madera de san Pedro, obra de Pere de Santjoan conservada hoy en el Museu Frederic Marès, que estaba flanqueada a lado y lado por doce escenas pintadas sobre la vida del primer apóstol, de las cuales se conservan o conocen diez. Según las diferentes hipótesis de reconstrucción, la escena de la crucifixión de san Pedro era la que cerraba el ciclo narrativo sobre la vida del santo. El retablo se completaba con una predela o bancal en la parte inferior que contenía diferentes escenas dedicadas a los Goigs de la Mare de Déu, de las que tres se conservan en el museo.

 

Una obra maestra de Pere Serra

Las diferentes escenas pintadas del retablo de Cubells han estado consideradas una obra de madurez del pintor gótico catalán Pere Serra, el artista más destacado de una gran familia de pintores que acaparó los principales encargos pictóricos en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XIV. A parte de Pedro, el mejor artista de la estirpe, también fueron pintores de renombre sus hermanos Jaume, Francesc y Joan. Todos eran hijos del sastre Berenguer Serra y de su mujer Constanza. Pere Serra fue discípulo del pintor del rey Ramon Destorrents, y como el maestro y sus hermanos desenvolupó un estilo fuertemente influido por los modelos italianos que ahbían llegado a Catalunya durante la primera mitad del siglo XIV. Como podemos ver en la tabla que presentamos, sus obras destacan por la belleza y delicadeza de sus figuras, con facciones trabajadas con gran detalle, y por su gran riqueza y variedad de la colaboración.


Una obra gótica en una instalación contemporánea

El artista contemporáneo Francesc Torres ha incorporado la ‘Crucifixión de san Pedro’ de Pere Serra a la instalación de grandes dimensiones que se puede ver actualmente en la Sala oval el Museu Nacional, titulada ‘Aeronàutica [vuelo] interior’. Reproducciones en gran formato de los diferentes fragmentos de esta tabla dialogan con las réplicas de dos aviones que participaron en la Guerra Civil española, creando un nexo entre el sacrificio bélico y el sacrificio por la fe religiosa.

Mañana el artista Francesc Serra y el profesor Juan José Lahuerta participarán en un diálogo en línea donde hablaran de este proyecto y de sus múltiples significados. Si queréis conocer todos los secretos y detalles de este proyecto, ¡no os lo perdáis!

Más información de la obra, aquí.

Martí Casas i Payàs (@tinet2puntzero)

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