‘El salto de agua’

Obra de la semana #252

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La obra de la semana es ‘El salto de agua’ (hacia 1919-1921), del gran paisajista modernista Joaquim Mir i Trinxet (1873-1940).

El pequeño salto de agua que da título al cuadro sirve a Joaquim Mir de excusa narrativa para ofrecernos una magnífica escena de paisaje donde los contrastes de luz y de color se convierten en los auténticos protagonistas de la obra.

En una composición de formato marcadamente vertical, el pintor nos muestra un valle estrecho y frondoso por donde baja un riachuelo que, justo en el centro del cuadro, se cuela por un pequeño salto de agua que salva un desnivel rocoso de piedras rojizas. Joaquim Mir ha retratado este rincón pintoresco con la tarde avanzada, cuando la luz dorada de las últimas horas del día sólo llega a iluminar los puntos más elevados del paisaje. De este modo, toda la mitad inferior del cuadro, incluido el salto de agua que centra la composición, resta totalmente en penumbra, mientras que el cielo y las copas de los árboles más altos del valle se encienden con manchas de colores más claros y más vivos, generando un intenso contraste visual entre el extremo superior de la pintura y el resto del lienzo.
 

Un paisaje vallesano

Joaquim Mir ‘El salt d’aigua’, 1919-1921. Museu Nacional d’Art de CatalunyaEntre 1919 y 1921, el período en que se ha fechado esta obra, el pintor barcelonés Joaquim Mir se estableció en la población vallesana de Caldes de Montbui, uno de los núcleos balnearios más importantes del Estado, para hacer compañía a su madre, a quién los médicos habían recomendado un tratamiento de aguas termales para mejorar sus problemas reumáticos.

Madre e hijo se instalaron en el hotel balneario Banys de Solà, propiedad de unos parientes, y el pintor dedicó buena parte de la estancia a recorrer e inmortalizar los rincones y paisajes que envolvían la villa.

Este sería el caso del cuadro que presentamos hoy, donde es posible que Mir haya representado el salto de agua del Gorg d’en Pèlags, un espacio natural del torrente de Codonys, afluente del torrente de Caldes, que los habitantes de la zona frecuentaban como lugar de ocio y que el pintor inmortalizó desde otra perspectiva en una obra que se conserva en una colección privada barcelonesa.

Sea o no una recreación de este salto, el color rojizo de las rocas y los márgenes, así como la vegetación que podemos identificar, son característicos del entorno de Caldes de Montbui.

Una obra fiel al estilo inconfundible de Mir

En ‘El salto de agua’, Joaquim Mir hace toda una exhibición de su extraordinario dominio de la luz y del color. Yuxtaponiendo pinceladas rápidas y vibrantes de tonalidades intenses y a menudo muy contrastadas, el pintor va construyendo el paisaje que le inspira, reproduciendo de forma bastante fiel los rasgos esenciales que permiten identificarlo, pero permitiéndose una gran libertad creativa en la definición de las formas, los detalles, la luz y la coloración.

Siguiendo el tono de las obres pintadas en los años en los que residió en el Vallés, entre Mollet y Caldes, el cuadro que presentamos es fiel al estilo absolutamente personal, libre y colorista que Joaquim Mir fue definiendo en los años cruciales de su estancia en Mallorca, de 1900 a 1904, pero se aleja de los paisajes más expermientales y próximos a la abstracción de su etapa en el Camp de Tarragona, entre 1905 y 1921. De esta forma, las obras del período vallesano, pintadas entre 1914 y 1921, se vuelven más convencionales en las formas y en la representación de la realidad pero mantienen buena parte de los tres innovadores que son esenciales en el estilo de Mir, como la explosión del color y la libertad en la aplicación de la pincelada y del cromatismo.

 

Expuesta en ‘¡El Museo en peligro!’

La obra que presentamos esta semana entró a formar parte de la colección del Museu Nacional poco tiempo después de ser pintada, gracias al legado de Feliu Sala del año 1924. Posteriormente, la pintura viviría las mismas vicisitudes que el resto de los fondos para garantizar la protección y conservación en los años de la Guerra Civil. Por este motivo, este paisaje de Mir habitualmente no expuesto se puede ver actualmente en la exposición ‘¡Museo en peligro! Salvaguarda y ordenación del arte catalán durante la guerra civil’‘‘.

Las vicisitudes del arte catalán en este conflicto serán, justamente, las protagonistas de las actividades programadas para los Amics para empezar el trimestre. Este jueves los comisarios de la exposición explicaran los detalles de su conceptualización en una conferencia en línea. Y a partir de la semana que viene, los Amics visitaran Olot, ciudad donde se depositaron buena parte de los fondos del museo durante la guerra. Todavía quedan plazas libres para estas dos actividades. ¡Venid a reseguir con nosotros el periplo de la salvaguardia del arte catalán!

 

Más información de la obra, aquí.

Martí Casas i Payàs (@tinet2puntzero)

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