‘L’art catalan’

Obra de la semana #253

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La obra de la semana es el cartel anónimo ‘El arte catalan’, editado en París en 1937.

La ciudad de París acogió en 1937 la exposición de arte medieval catalán más importante y ambiciosa que se ha hecho nunca fuera de Cataluña. Organizada conjuntamente por la Generalitat republicana y el gobierno francés, la muestra permitió exponer en la capital francesa más de 150 obras maestras de arte catalán del siglo X al siglo XV, la gran mayoría procedentes de la colección del Museu Nacional d’Art de Catalunya.

Con esta iniciativa, de marcado carácter propagandístico, el gobierno catalán quería conseguir diferentes objetivos. De entrada, dar a conocer el arte y la identidad propia de Cataluña en Francia y por todo Europa, ya que una exposición de esta magnitud en París tenía repercusión mucho más allá de esta ciudad, especialmente si tenemos en cuenta que la muestra catalana coincidió en el tiempo con la Exposición Internacional. En segundo lugar, demostrar que la Generalitat había conseguido preservar buena parte del patrimonio artístico catalán, a pesar de las destrucciones revolucionarias que se habían producido en el inicio de la Guerra Civil y que habían alarmado las instituciones europeas e internacionales que velaban por el arte y la cultura. Finalmente, con esta exposición el gobierno de Catalunya también quería alejar las principales obras maestras del arte catalán del conflicto bélico, porque así estarían más seguras y a resguardo de los bombardeos y de la violencia.

Un cartel con una imagen icónica

La obra que presentamos esta semana es uno de los dos carteles que se editaron para hacer publicidad de la exposición ‘Arte Catalan du Xe sciècle au XVe siècle’ en su primera ubicación en el Museo del Jeu de Paume, al lado del céntrico Jardín de las Tullerías y muy cerca del Museo del Louvre. Su diseño es sencillo, pero a la vez efectivo y vistoso. En el centro podemos ver una gran fotografía en blanco y negro del busto del niño Jesús que encontramos en la falda de la Virgen que preside la vuelta del ábside de Santa Maria de Taüll. La imagen, por tanto, es sólo un pequeño detalle ampliado de uno de los célebres conjuntos de pintura mural del valle de Boí, que ingresaron en el Museu Nacional a principios de los años veinte después de la campaña de arrancamientos promovida por la Junta de Museos.

La fotografía de esta poderosa efígie románica ocupa el centro de la mitad superior del cartel, y está rodeada por diferentes elementos de textos de color blanco sobre un fondo rojo que nos informan con letras de aires medievales de los aspectos más relevantes de la exposición: el título, que se despliega justo debajo de la foto, y en sus laterales, los meses en los que se podrá ver “mars abril 1937”, y el lugar donde se encuentra ubicada, «Jeu de Paume des Tuileries».

El niño Jesús de Santa Maria de Taüll

El diseñador del cartel escogió la imagen del niño Jesús de Santa Maria de Taüll seguramente por su fuerza icónica y porque los grandes conjuntos de pintura mural románica constituyen una de las joyas más características del arte medieval catalán. Seguramente contribuirá, también, el hecho que este tipo de obras eran seguramente de las más singulares y desconocidas para el público francés que se podían ver en la exposición, aunque las pinturas de Santa Maria de Taüll, justamente, no formaban parte del conjunto de piezas que se expusieron en Jeu de Paume.

En el ciclo pictórico original, Jesús preside la vuelta absidial sentado en la falda de su madre, María, que aparece representada haciendo de trono de su hijo de acuerdo con la simbología mariana de la Sedes Sapientiae o trono de la sabiduría divina. A ambos lados de Jesús y María encontramos a los tres reyes de Oriente, Melchor a la derecha y Gaspar y Baltasar a la izquierda, ya que por detrás se representa la escena de la Epifanía. En la obra original, por lo tanto, el niño Jesús mira hacia la izquierda en dirección a Melchor y levanta la mano derecha haciéndole un gesto de bendición. En el encuadre de la fotografía que aparece en el cartel, sin embargo, la mano no aparece y sólo vemos la cabeza y la parte superior del cuerpo de Jesús. Así, en la imagen destaca de entrada el gran nimbe con la cruz inscrita que identifica a la figura como el hijo de Dios y, por encima de él, el rostro de aires juveniles de Jesús representado con el estilo hierático, geométrico y arcaizante que es característico del románico. Del busto destaca una especie de estola que le envuelve el cuello y que está profundamente decorada con elementos geométricos y puntitos blancos que evocan una rica decoración con bordados y piedras preciosas. La imagen de Jesús de Santa María de Taüll que vemos en la fotografía es recorrida de arriba abajo por una grieta blanca muy visible que hace explícito el carácter de la pintura mural de la obra y, además, refuerza su imagen de pieza antigua y primitiva.

Una exposición de exito

La autoría del cartel es desconocida, aunque es muy posible que sea obra de un artista o diseñador francés, ya que el gobierno de Francia se implicó muy activamente en el proyecto de esta exposición tan ambiciosa y se hizo cargo de todos los gastos de traslado, seguros y costes de permanencia en París. También se encargó del a difusión, haciendo una amplia distribución por toda la ciudad de dos carteles de la muestra, el que presentamos y otro de diseño más sencillo que sólo tenía un cuerpo de texto impreso sobre las cuatro barras de la bandera catalana.

Sorprende, como ya hemos dicho, que el autor de este diseño incluyera la fotografía de una obra que no formaba parte inicialmente de la exposición. Aun así, el extraordinario éxito de público y de crítica de la muestra en las pocas semanas que estuvo expuesta en el Jeu de Paume hizo que el gobierno francés propusiera a la Generalitat prorrogarla en otra ubicación: el castillo de Maisons-Laffitte, situado en las afueras de París. Para agradecer el interés y las facilidades puestas por las autoridades francesas, los responsables catalanes de la exposición decidieron ampliarla y mandaron cuarenta piezas más a la nueva sede, entre las que había grandes obras maestras como, justamente, las pinturas murales del ábside de Santa María y Sant Climent de Taüll.

La exposición de arte catalán medieval es uno de los episodios más brillantes y menos conocidos del trabajo de salvaguardia del patrimonio artístico catalán que la Generalitat desplegó durante los años de la Guerra Civil española. Para profundizar en estos momentos clave, el Museu Nacional ha organizado para este jueves 14 de octubre una jornada académica en línea donde se hablará de todas estas tareas de protección y salvamento del patrimonio.

Martí Casas i Payàs (@tinet2puntzero)

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