‘Milagro de las rosas’

Obra de la semana #293

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La obra de la semana es el Milagro de las rosas (1605-1606), una escena de pintura al fresco realizada por los artistas boloñeses Annibale Carracci (1560-1609), Francesco Albani (1578-1660) y Domenico Zampieri, conocido con el sobrenombre de Domenichino (1581-1641).

Una capilla romana para un santo andalúz

El Milagro de las rosas es uno de los frescos que decoraban los muros de la capilla que el banquero español Juan Enríquez de Herrera hizo construir a principios del siglo XVII en la iglesia de San Giacomo degli Spagnoli de Roma. Este templo, situado en la céntrica plaza Navona, era el punto de reunión de los peregrinos y ciudadanos de la Corona de Castilla en la Ciudad Santa. Herrera era un gran devoto de san Diego de Alcalá, fraile franciscano andaluz canonizado en 1588, y promovió la construcción de la capilla para agradecerle que su hijo Diego, nacido en Roma en 1596 y bautizado con el nombre del santo protector, se hubiera podido recuperar de una enfermedad que había sufrido. Este nuevo oratorio también tenía que servir como espacio de entierro de la familia, que ya hacía unos años que se había establecido y había progresado en la ciudad.

La veneración y agradecimiento de Herrera hacia san Diego de Alcalà explica que, además de dedicarle la capilla, dispusiera que el fraile franciscano fuera el protagonista principal y casi absoluto del programa iconográfico y decorativo encargado al pintor Annibale Carracci y a su equipo. Excepto el muro de entrada de la capilla, decorado con la escena de la Asunción de María, y algunos fragmentos pictóricos menores, todas las grandes composiciones de pintura al fresco que recubrían los muros del oratorio se destinaron a narrar diferentes episodios de la leyenda hagiográfica de san Diego. Más allá de su innegable interés artístico, este conjunto es muy interesante iconográficamente porque el santo franciscano hacía pocos años que había sido canonizado y el programa decorativo de la capilla Herrera será uno de los primeros espacios donde se representarán las diferentes escenas de su vida de una manera tan ambiciosa.

El milagro más celebrado de san Diego de Alcalà

El Milagro de las rosas es uno de los episodios más populares de la vida de san Diego de Alcalà. Según su leyenda, el fraile era muy generoso con los pobres que pedían limosna en la puerta del convento y a menudo les regalaba pan y comida que cogía a escondidas del refectorio de la comunidad. El fraile guardián del convento lo sospechaba, y cuando quiso engancharlo in fraganti se produjo el milagro que vemos representado en la pintura que presentamos.

Un día san Diego de Alcalà se dirigía hacia la puerta del convento con el delantal lleno de panecillos que había cogido para dar a los pobres. El guardián lo paró y le reclamó que le enseñara qué llevaba. San Diego le dijo que solo eran flores y le mostró el contenido. Cómo vemos en la pintura, el fraile quedó maravillado al comprobar que, efectivamente, el interior del delantal estaba rebosante de rosas, a pesar de encontrarse en pleno invierno. La expresión incrédula del monje y el gesto que hace levantando los brazos son una representación muy elocuente de su gran sorpresa. El guardián entendió que aquello era un prodigio divino y dejó marchar a Diego hacia la puerta, donde lo esperaban un grupo de personas humildes. Cuando el santo llegó, las flores ya se habían vuelto a convertir en panecillos y pudo dar de comer a los desvalidos.

La popularidad del milagro de las rosas ha hecho que sea uno de los episodios más representados de la leyenda de san Diego de Alcalà. El programa decorativo de la capilla Herrera permite captar muy bien la importancia que se quiso dar a esta escena, a la cual se destinó una de las paredes más grandes y mejor situadas del oratorio. En concreto, la pintura se desplegaba sobre buena parte del muro lateral izquierdo de la capilla, flanqueando el altar y todos los elementos decorativos que lo rodeaban. Al otro lado de este espacio de planta cuadrada, delante del Milagro de las rosas, había representada la curación de un chico ciego, otro de los prodigios más celebrados de san Diego. En el resto de la capilla se representaron tres milagros más, pero su ubicación elevada y la dimensión menor de las escenas hacía que visualmente tuvieran una relevancia menor. Son los milagros de la refacción milagrosa, la salvación del chico que se había dormido dentro de un horno y la aparición de san Diego en su sepulcro.

No deja de ser curioso que el milagro más popular de san Diego de Alcalà sea el de las rosas, puesto que es el único de los que se le atribuyen que no es exclusivo de su leyenda. Un prodigio muy similar lo podemos encontrar también en la leyenda hagiográfica de santa Elisabet de Hungría y santa Elisabet de Portugal, dos santas franciscanas que vivieron dos siglos antes de que san Diego.

Una escena que da protagonismo a los más humildes

En cuanto a la composición, la escena que vemos en la obra de la semana está dividida verticalmente en dos partes claramente diferenciadas. En la mitad izquierda de la pintura vemos el milagro propiamente dicho, con san Diego mostrando el contenido de su delantal a dos frailes que se quedan maravillados, el monje guardián y otro que también es testigo del prodigio. Al lado derecho, a su vez, vemos el grupo de personas humildes que esperan la limosna de san Diego para poder comer. Esta pandilla, formada por hombres, mujeres y niños de edades muy diferentes, observan el milagro que pasa de espaldas a ellos haciendo gestos muy expresivos y teatrales con las manos. El gran protagonismo de las clases populares en esta y otras escenas del conjunto pictórico de la capilla parece que quería evocar la humildad de san Diego de Alcalà y su proximidad y afecto hacia los más desfavorecidos.

El programa decorativo de la capilla Herrera se ejecutó de arriba hacia bajo, porque la pintura al fresco es una técnica que ensucia mucho el espacio de trabajo. Por lo tanto, el Milagro de las rosas, situado en la parte inferior del conjunto, fue una de las últimas escenas en ser ejecutadas. Cuando se pintó, Annibale Carracci ya sufría los efectos de la enfermedad que le impidió participar en la parte final del proyecto y dio más relevancia y protagonismo al trabajo de sus colaboradores. Uno de los ayudantes más destacados será Francesco Albani, a quien se atribuye buena parte de la ejecución de la escena del Milagro de las rosas. Albani habría cogido como punto de partida los esbozos previos para este episodio que Carracci había realizado a principios del proyecto y parece que los siguió con bastante fidelidad, sin hacer demasiados cambios. El paisaje arquitectónico del fondo se ha atribuido a otro colaborador de Carracci, Domenico Zampieri, conocido con el sobrenombre de Domenichino.

Un ciclo de conferencias para poner en contexto la capilla Herrera

La obra de la semana, como los otros fragmentos de pintura mural hechos por Annibale Carracci y su equipo, fueron arrancados de las paredes de la capilla Herrera y traspasados a tela a mediados del siglo XIX, cuando el Estado español decidió abandonar la iglesia de San Giacomo degli Spagnoli para quedarse solo con el otro templo bajo protección estatal, Santa Maria di Monserrato. Los frescos arrancados acabaron repartidos entre el Museo de Prado y la Reial Acadèmia de Belles arts de Sant Jordi, que los depositó en el Museu Nacional a principios del siglo XX. Ahora, después de casi doscientos años separados y dispersados, los diferentes elementos conservados de la decoración de la capilla Herrera se pueden volver a ver reunidos en la exposición que el Museu Nacional dedica a Annibale Carracci. Los frescos de la capilla Herrera.

Con motivo de esta exposición, los Amics han organizado un ciclo de tres conferencias para conocer mejor el contexto artístico e histórico del proyecto de Carracci: La pintura italiana del siglo XVII alrededor de la Capilla Herrera. Tres buenos conocedores de esta época, entre los cuales se encuentra el conservador de Renacimiento y Barroco del Museo, Joan Yeguas, nos permitirán profundizar en momento artístico especialmente interesante. ¡No os las perdáis!

Más información de la obra, aquí.

Martí Casas i Payàs (@tinet2puntzero)

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