Pinturas de Santa María de Taüll

Obra de la semana #254

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La obra de la semana son las pinturas de Santa Maria de Taüll, realizadas hacia 1123 por al menos tres talleres de maestros anónimos, dos de los cuales son conocidos con el nombre de Maestro de Santa Maria de Taüll y Maestro del Juicio Final.

Las pinturas murales provenientes de la iglesia de Santa Maria de Taüll, en el Valle de Boí, constituyen el ciclo pictórico más completo y más extenso que se ha conservado del románico catalán. Este conjunto inicialmente decoraba la totalidad de los muros interiores de la iglesia, desde los ábsides hasta los pies del templo, pero las pinturas del lado norte, el más expuesto a la humedad, se degradaron más rápidamente y se han perdido en su totalidad. Actualmente, después de diferentes campañas de arrancamientos, en el Museu Nacional se conserva la decoración del ábside central y de su arco triunfal, la del arco triunfal del ábside lateral derecho, buena parte de las pinturas que ornamentaban el muro sur de la iglesia y una parte muy importante de la decoración mural de la contra fachada, así como algunos fragmentos que recubrían las columnas y los arcos que separaban las naves.

El conjunto pictórico de Santa Maria de Taüll es importante porque su gran extensión nos permite restituir buena parte del programa iconográfico previsto en la decoración del conjunto del templo, donde las diferentes imágenes y escenas ocupaban un lugar preciso y determinado estrechamente vinculado a la zona donde se encontraban dentro de la iglesia. El ciclo iconográfico se iniciaba en la zona de los ábsides, que son la parte más importante y sagrada del templo porque es donde se encuentran los diferentes altares.

 

La decoración del ábside central

El ábside central está presidido por una representación de la divinidad, en este caso la Virgen con el niño, ya que la iglesia está consagrada en Santa María. En el centro de la bóveda absidial veremos a la Virgen sentada en un trono con el niño en su regazo, de acuerdo con el modelo iconográfico mariano de la Sedes Sapientiae o trono de la sabiduría divina, en el que la Virgen hace de trono del hijo de Dios. De aquí la frontalidad y el hieratismo de la monumental figura de María. En ambos lados de la madre y del hijo encontramos a Melchor, Gaspar y Baltasar, ya que a la vuelta del ábside se representa la Epifanía, es decir, el reconocimiento de la divinidad de Cristo por parte de todos los pueblos de la tierra.

Bajo la bóveda, en el registro central del tambor absidial, encontramos la representación de los apóstoles, como es habitual en los ábsides románicos catalanes. En el nivel inferior se han representado figuras de animales, reales o fantásticos, inscritas en unos círculos muy elaborados. Por debajo de estos tondos encontramos el registro más bajo, sin decoración figurada, con las clásicas imitaciones de tejidos bordados. Los frisos con las representaciones del Apostolado, los animales y las cortinas no se circunscribían sólo en el semicírculo del ábside, sino que se extendían también en los muros laterales de los dos arcos pre absidiales, donde se conservan diferentes fragmentos de la decoración.

En la bóveda del primer arco preabsidial encontramos, en el centro, el Agnus Dei o Cordero de Dios, y, al lado, a Abel haciendo su ofrenda a Dios, dos temas que también estaban presentes en las bóvedas preabsidiales de Sant Climent de Taüll. Por otro lado, en la bóveda del segundo arco preabsidial se ha conservado una singular representación del tetramorfo, los símbolos de los evangelistas, en los que dos seres que nos han llegado, el águila de Juan y el toro de Lucas, aparecen representados con forma antropomorfa, es decir, con cabeza de animal y cuerpo humano.

 

Pintures de Santa Maria de Taüll, cap a 1123. Museu Nacional d’Art de Catalunya

Una gran riqueza de escenas al lado sur y en la contrafachada

Las pinturas del lado sur de la iglesia constituyen el tramo más extenso que se ha conservado del ciclo de Santa Maria de Taüll. En los diferentes registros que se pueden ver en la izquierda de la puerta y del campanario se han representado diferentes escenas bíblicas que nos hablan del misterio de la Encarnación, entre ellas la de la Epifanía, que ya aparece representada en la bóveda absidial. En el espacio que había entre el campanario y la fachada vemos, arriba, la lucha entre David y Goliat, mientras que en la parte inferior se han reproducido los terribles castigos que los condenados sufren en el Infierno. La decoración de este espacio está estrechamente vinculada a su uso como baptisterio, ya que el bautismo libera a los cristianos del pecado original, alejándolos de la condena eterna, y les asegura la misión de luchar contra el mal, como hizo David.

Finalmente, en la decoración interior de la fachada se encuentra la representación del Juicio Final, presidida por un Cristo en Majestad, que no se ha conservado, venido para juzgar a los vivos y a los muertos acompañado de un gran séquito de ángeles. En la parte inferior izquierda de la escena está la representación de la Psicostasi, o peso de las buenas y malas acciones de las almas que san Miguel hacía con su balanza, para decidir si se salvaban o se condenaban. En el lado derecho se puede ver cómo las almas pecadoras son abocadas al infierno. Por diversos conjuntos de pintura mural conservados en Europa, se sabe que el Juicio Final era un tema bastante habitual en las contra fachadas de las iglesias, ya que servía de advertencia a los fieles antes que salieran del templo.

 

Unidad programática, diversidad de estilos

Santa Maria de Taüll fue consagrada el 11 de diciembre de 1123, el dia siguiente de la consagración de Sant Climent. No se sabe si en aquella fecha la decoración mural ya estaba terminada, pero se da por hecho que al menos la de la zona del ábside estaba completada. El conjunto de frescos de Santa Maria muestra una gran unidad iconográfica pero una gran diversidad de estilos, hecho que pone en evidencia que trabajaron diferentes grupos de personas de calidad muy dispar. Seguramente se encargaron las pinturas a diferentes talleres para que trabajaran a la vez y la decoración se pudiera terminar cuanto antes mejor.

Como en San Climent de Taüll, el taller más calificado se encargó de pintar el ábside central, el espacio más sagrado e importante de la iglesia y el primero que se decoró. Los frescos del ábside, atribuidos al Mestre de Santa Maria de Taüll, destacan por la buena proporción de las figuras, una policromía intensa y variada y una gran riqueza decorativa. El equipo responsable seguramente tenía vínculos con los artífices del ábside central de Sant Climent, ya que tienen elementos en común pero su pintura es más hierática y no está tan bien resuelta.

Por otro lado, la extensa decoración del muro sur y de la contra fachada fue encargada a un grupo de pintores menos calificados que tenían un estilo más rudimentario, más dificultades para resolver la anatomía de las figuras y una gama de colores menos brillante y variada. En el taller del artífice responsable de esta decoración, conocido con el nombre de Mestre del Judici Final, también se la han atribuido las pinturas del ábside lateral izquierda de Sant Climent, la cual cosa demuestra los estrechos vínculos en la decoración de los dos templos y su ejecución en períodos de tiempo muy próximos.

Las pinturas de Santa Maria de Taüll serán una de las obras protagonistas de la Visita del mes de este fin de semana para los Amics del Museu Nacional, donde se hablará de ‘Los ciclos murales del románico catalán‘. Todavía quedan plazas disponibles, ¡no os la perdáis!

Más información de la obra, aquí.

Martí Casas i Payàs (@tinet2puntzero)

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