‘Virgen de los Ángeles’

Obra de la semana #281

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La obra de la semana es la Virgen de los Ángeles (hacia 1385), del pintor gótico catalán Pere Serra (Activo en Barcelona, 1357-1405/1408).

La Virgen de los Ángeles de Pere Serra es una de las imágenes marianas más bellas y elegantes del gótico catalán. La Virgen está sentada en un trono de grandes dimensiones con su hijo Jesús sobre el regazo y va acompañada a ambos lados por dos hileras de tres ángeles músicos que tocan diferentes instrumentos. María tiene un rostro gentil y armónico, con facciones pequeñas y delicadas y una expresión serena y contenida. Su figura, larga y esbelta, aparece vestida con una túnica dorada y un magnífico manto de un morado muy intenso, que está ornamentado con el motivo dorado de un pájaro que coge con el pico tres tallos sinuosos que dibujan la M del monograma mariano.

 

La Virgen María tiene la cabeza inclinada hacia abajo, en dirección a su hijo, pero no lo contempla directamente sino que tiene la mirada embelesada, perdida, cerrada en sí misma. Jesús, en cambio, sí que observa su madre con una expresión dulce y amorosa, mientras sostiene con las manos un jilguero. Este pájaro seguramente hace referencia a uno de los milagros de la niñez de Cristo que narra el evangelio apócrifo del Pseudo-Tomàs, donde explica que Jesús modelaba pájaros de barro a los cuales después insuflaba vida y los hacía volar. Los ángeles, a su vez, tocan para la madre y el hijo con un grupo de instrumentos muy diversos. A la banda izquierda suena una flauta, un laúd y un órgano portátil, mientras que los de la derecha tocan un salterio, un laúd guitarrengo y una arpa.

   

Una Virgen María de influencia italiana proveniente de Tortosa

La imagen mariana que encontramos aquí tiene su origen en la iconografía de la Sedes Sapientiae, que muestra María sentada en un grande setial en posición frontal y hierática con el niño sobre el regazo. Una iconografía donde la madre, que representa la institución de la Iglesia, hace de «trono de sabiduría» de su hijo Jesús. Esta tipología, que ya encontrábamos en el arte románico y en el mundo bizantino, aquí se ha suavizado y humanizado, situando el niño a un lado, en una posición menos rígida y frontal, y con una mayor comunicación entre madre e hijo, a pesar de que todavía sea tímida. Además, esta imagen tradicional de Maria entronizada se ha enriquecido aquí con la presencia a ambos lados del trono de un grupo de seis ángeles dispuestos en hilera uno sobre el otro, una iconografía que tiene su origen en el arte italiano, a través de la influencia de las prestigiosas Maestà de grandes artistas como Cimabue o Giotto. Esta corte angélica, que inicialmente solo flanquea la madre y el hijo, acabará llevando instrumentos, como aquí, para amenizar y homenajear la Sagrada Familia con un concierto celestial.

  

La tabla de la Virgen de los Ángeles era el compartimento central de un retablo de grandes dimensiones del cual solo se han conservado esta imagen y dos fragmentos de la predela, con representaciones de medio cuerpo de varios santos, que también se encuentran al Museo Nacional. A pesar de que no conservamos el contrato de la obra, parece claro que este retablo fue encargado por el notario Bernat Macip para decorar la capilla que se estaba construyendo con sus donaciones a la zona del ábside de la catedral de Tortosa, en el Baix Ebre. Posteriormente, estas mesas fueron dispositadas al convento de Santa Clara de la ciudad y más tarde pasaron al mercado de anticuarios, desde donde llegó al museo a través de la compra de la colección Plandiura.

  

  
 

Una obra maestra del pintor Pere Serra

Todo y la carencia de documentación, estas tablas de la catedral de Tortosa se han atribuido tradicionalmente al pintor Pere Serra, uno de los máximos representantes de la corriente italianizante de la pintura gótica catalana. Discípulo del pintor Ramon Destorrents, Serra sabe recoger la mejor herencia de la influencia senesa y toscana que había llegado a Cataluña de la mano de Ferrer y Arnau Bassa. El artista desarrollará un estilo elegante, delicado y colorista que constituirá una fórmula de éxito y permitirá que él y sus hermanos dominen el mercado artístico barcelonés durante toda la segunda mitad del siglo XIV. En su taller se formarán varios pintores que despuntarán en el siglo siguiente dentro de la corriente del Gótico Internacional, como Joan Mates o Jaume Cabrera.

   

La tabla que presentamos, y muy especialmente la figura de Maria, presenta muchas similitudes estilísticas con el magnífico Retablo del Espíritu Santo de Manresa, obra segura de Pere Serra, y sobretodo el Retablo de todos los Santos del monasterio de Sant Cugat del Vallès, donde encontramos una imagen central de la Virgen María entronizada acompañada de ángeles músicos que es prácticamente idéntica, a pesar de que de menos calidad, a la obra proveniente de Tortosa que se conserva al Museo. Este conjunto vallesano también tiene una predela con figuras de santos representados de medio cuerpo que recuerda la temática y la disposición de los dos fragmentos que hacen conjunto con la obra que presentamos.

  

Los períplos de la obra durante la guerra

La imagen de la Virgen de los Ángeles es una de las piezas que formó parte de la ambiciosa exposición de arte catalán que se hizo a París en 1937 para mostrar las obras maestras del museo al público internacional y, sobre todo, alejarlas de los estragos y destrucciones de la Guerra Civil española. Así, esta obra vivió la gran operación que hicieron las autoridades catalanas para proteger los tesoros artísticos del país durante este conflicto, una iniciativa que se explicó el año pasado en la exposición ¡El Museo en peligro!. Ahora que volvemos a estar inmersos en una guerra a Europa que pose en peligro el patrimonio artístico de Ucrania, los Amigos queremos invitaros a la conferencia solidaria que se hará este jueves al museo sobre los peligros que corren los bienes culturales durante los conflictos bélicos. La cantidad recaudada se destinará íntegramente a la acogida de las personas refugiadas. Apuntaos!

  

Más información de la obra, aquí.

   

Martí Casas i Payàs (@tinet2puntzero)

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