‘Virgen del Descendimiento de Durro’

Obra de la semana #246

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La obra de la semana es una bella escultura románica de autor anónimo fechada en la segunda mitad del siglo XII. Se trata de una talla en madera que representa una figura femenina de pie vestida con túnica, manto y una toca redondeada muy característica que le cubre totalmente la cabeza y le envuelve el cuello. La escultura, una pieza monumental de tamaño superior al natural, nos ha llegado mutilada, ya que ha perdido los dos brazos y casi sin rastro de la policromía original, de la que se pueden entrever algunos restos muy fragmentarios en diferentes puntos.

La imagen mariana tiene cabeza y cuerpo orientados hacia el espectador, con el tronco y las piernas en una posición totalmente rectas, hecho que le da una gran frontalidad. Para evitar que la figura resultara demasiado rígida, el artista le inclinó ligeramente la cabeza y talló el manto con pliegues asimétricos. La parte más elaborada de la escultura se concentra en el busto. El rostro, alargado e inexpresivo, tiene los diferentes elementos perfectamente definidos con pliegues profundos, especialmente la boca y los labios. A parte de la cara, también llama especialmente la atención la elaborada talla de la toca, con el perfil sobre la frente, la decoración de la ligadura y los pliegues del cuello perfectamente definidos.

La imagen austera y rígida que ofrece hoy la escultura cambiaría notablemente cuando conservaba su policromía original, seguramente rica en colores y detalles, que ampliaría el repertorio decorativo de la figura y daría más vida y expresividad al rostro, alejándolo de la imagen arcaica y primitiva que ofrece actualmente.

Una de les figures del grupo del Descendimiento de Durro

La figura de la Virgen que presentamos hoy proviene de la Iglesia de la Natividad de Durro, en La Vall de Boí, uno de los focos más importantes del arte románico catalán en escultura, arquitectura y pintura. La primera vez que aparece documentada, en 1907, ya estaba apartada del culto y se guardaba en el campanario de la Iglesia de la Natividad. Se conserva en el Museu Nacional desde 1922, cuando fue comprada al Bisbat d’Urgell.

Esta Virgen no era una imagen de culto aislada si no que formaba parte de un grupo escultórico del Descendimiento de Cristo, una tipología de la que conservamos diferentes testimonios similares en el mismo valle de Boí así como en otros puntos de los Pirineos catalanes. El conjunto más reconocido y de mayor calidad de entre los que fueron encontrados en La Vall de Boí es el Descendimiento de Erill, que ha dado nombre al taller de escultura con el que se relacionó la imagen mariana de Durro. El de Erill también es relevante porque es el único que se ha conservado completo, con las siete figuras. Del de Taüll, por ejemplo, sólo se tienen cuatro. En relación a Durro, a parte de la Virgen también se conservan fragmentos de la figura de Nicodemo, descubiertos en el año 2000, y una fotografía de la imagen de Cristo, que era la única que todavía tenía culto y desapareció en 1936.

Los tres descendimientos románicos de La Vall de Boí conservan la figura de María, cosa que ha permitido contextualizar a la Virgen y compararla con las imágenes análogas de los otros grupos. De todas tres, la de Durro es la mayor, de forma que seguramente pertenecía a un grupo escultórico muy monumental. También es la que tiene el canon más alargado, pero también la postura más rígida y frontal, ya que las otras dos Marías se inclinan hacia Cristo crucificado que están descolgando de la cruz.

Todas las tres figuras llevan la vistosa toca de perfil redondeado, que se ha puesto en relación con la que lleva la Virgen de las pinturas del ábside de Sant Climent de Taüll. En referencia a los brazos perdidos de la Virgen de Durro, por comparación con los otros dos grupos conservados, podemos deducir que María sostenía con la mano izquierda el brazo de su hijo Jesús y con la mano derecha recogía la sangre que se derramaba por sus heridas con algún tipo de receptáculo.

Una escultura viajera

La ‘Virgen del Descendimiento de Durro’, conservada en Barcelona desde 1922, sufrió numerosas vicisitudes y cambios de localización a raíz del estallido de la Guerra Civil española. Como el resto de las obres maestras de la colección del Museu Nacional, fue depositada inicialmente en la Iglesia de San Esteve d’Olot, para preservarla de los bombardeos que caían reiteradamente sobre Barcelona. Más tarde, esta escultura fue una de las piezas que participó en la exposición sobre arte catalán que se hizo en París en 1937, una iniciativa que quería difundir internacionalmente las joyas artísticas catalanas y alejarlas también del foco de la guerra. Por todos estos motivos, la ‘Virgen del Descendimiento de Durro’ es una de las piezas de la colección del museo que podéis ver en la nueva exposición ‘¡Museo en peligro! Salvaguarda y ordenación del arte catalán durante la Guerra Civil‘. Esta muestra se inauguró la semana pasada y la podréis visitar hasta febrero d 2022. ¡Venid a conocer cómo se salvo el arte catalán durante los años de la guerra!

Más información de la obra, aquí.

Martí Casas i Payàs (@tinet2puntzero)

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