La obra de la semana es el grabado Sant Antoni (1519), del artista renacentista alemán Albrecht Dürer (1471-1528).
Albrecht Dürer es el máximo representante del arte del Renacimiento en Alemania y uno de los mejores grabadores de todos los tiempos. Sus estampas, de una gran calidad técnica y estilística, fueron difundidas de manera masiva en todo Europa y tuvieron una gran influencia en las diferentes escuelas artísticas desde el siglo XVI hasta el XIX. Su extraordinario dominio del arte del grabado es, seguramente, fruto de su formación en el taller de orfebrería de su padre, donde aprendió a usar la herramienta clave que comparten ambas técnicas: el buril. Dürer se encontraba muy cómodo con el grabado y, de hecho, su producción de estampas, situada en el entorno de 450 imágenes, es numéricamente muy superior a su obra pictórica, con unas 120 piezas conservadas.