«Virgen de Ger»

Obra de la semana #306

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La obra de la semana es Virgen de Ger, una escultura tallada en madera por un artista anónimo de la segunda mitad del siglo XII. Esta imagen mariana procede de la iglesia parroquial de la Iglesia de Santa Coloma de Ger, en la comarca de La Cerdaña, donde se encontraba hasta que en el año 1925 fue trasladada al Palacio Episcopal de Urgel. La escultura entró a formar parte de la colección del Museu Nacional el año 1958, como parte del legado del empresario y coleccionista Santiago Espona.

La Virgen como trono de su hijo Jesús

La Virgen de Ger es una de las vírgenes más notables y más bien conservadas del románico catalán. La escultura nos muestra María de Nazaret sentada en un trono con su hijo Jesús sentado en su falda en actitud de bendición. Esta disposición de la Virgen y el hijo sigue la iconografía cristiana de Sedes Sapientae o Trono de la sabiduría, donde María es presentada como el trono de su hijo Jesucristo, el hijo de Dios que murió en la cruz por salvar la humanidad del pecado original. Jesús aquí es la máxima expresión de la sabiduría divina. Esta iconografía es la más habitual en las imágenes marianas del románico catalán, eso explica que la figura de María presente una posición corporal frontal y rígida, como si formara parte del mismo trono donde está sentada, así como la falta de contacto y comunicación entre madre e hijo.

En esta tipología iconográfica, Jesús, aun siendo un niño, adopta la misma postura que en las representaciones de la Majestad o Maiestas Domini, donde el hijo de dios se nos muestra en toda su divinidad, sentado en el trono celestial y levantando la mano derecha en actitud de bendición. Este paralelismo entre las dos iconografías se aprecia muy bien en la imagen de la Virgen de Ger, donde la postura del niño, el gesto de bendición que realiza, con los dos dedos centrales de la mano derecha alzados, y el libro abierto que sostiene con la mano izquierda, con un texto donde solo se lee Ego sum, son prácticamente idénticos a los que encontramos en la figura de Cristo de la monumental Maiestas Domini que aparece pintada en el Ábside de Sant Climent de Taüll.

María como símbolo de la iglesia

En la iconografía de Sedes Sapienatae, María también se asocia a menudo con la institución de la Iglesia, que recoge, sostiene y difunde las enseñanzas de Cristo de la misma manera que la Virgen lo recoge en su falda y hace de trono de su hijo Jesús. Esta identificación de María como representación de una institución eclesiástica es muy clara y evidente en la Virgen de Ger, porque la figura mariana aparece vestida con una túnica roja sobre la cual se superpone un manto de color verdoso con la forma de una casulla, la ropa ceremonial exterior que visten los sacerdotes durante la celebración de la Eucaristía en las iglesias cristianas occidentales.

 

Una de las obras maestras de la colección del museo

Pese a sus pequeñas dimensiones, la Virgen de Ger es una obra excepcional que destaca tanto por su gran calidad escultórica, como por el buen estado de conservación de su policromía original. Las figuras de la madre y el hijo están talladas de manera armónica y proporcionada, con un minucioso trabajo y una gran dedicación en la definición de los pliegues de su ropa, que aportan ritmo y movimiento a la escultura. La buena factura de la obra también es evidente en la suavidad de los rostros, especialmente el de la Virgen, resuelto con una expresión dulce y serena que rompe ligeramente con la rigidez de la figura y el distanciamiento existente entre madre e hijo.

La talla de la Virgen de Ger, ya remarcable por sí misma, nos ha llegado además recubierta de una policromía original de calidad que se ha conservado en toda su integridad a excepción de la parte superior de las cabezas de las figuras, las cuales originalmente iban rematadas con coronas de madera que posteriormente fueron suprimidas y sustituidas por dos coronas de metal que también se han perdido. La decoración policromada combina y alterna tonalidades rojizas y verdosas, dos colores muy presentes en la pintura románica catalana sobre madera. Las ropas del niño Jesús y las de su madre aparecen ornamentadas con distintos motivos florales que animan las superficies más lisas de los vestidos. En algunos puntos, la decoración pictórica va acompañada de aplicaciones de estuco que realzan y dan volumetría a los distintos detalles ornamentales. Estos relieves en yeso son especialmente visibles en la decoración de la superficie del trono.

Una de las obras protagonistas de La col·lecció en un mos

La Virgen de Ger forma parte de un grupo de imágenes marianas de características y dataciones similares que proceden de La Cerdaña, como las de Bastanist, Ix o Targasona. De todas ellas, la de Ger es claramente la de más calidad y podría haber servido de modelo para las demás. Esta bellísima Virgen románica será una de las protagonistas de la visita que los Amics realizarán este mes por las salas de la colección permanente del museo, siguiendo el ciclo La col·lecció en un mos. Ahora que se acerca la Navidad, los Amics seguirán las representaciones del niño Jesús en las salas de arte Románico en la visita titulada ¡Ha nacido el Mesías! El Niño Jesús en el románico catalán.

 

Más información de la obra, aquí.

 

Martí Casas i Payàs (@tinet2puntzero)

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