La obra de la semana es Retrato de Picasso (1913), del escultor Pablo Gargallo Catalán (1881 – 1934).
Obra de la semana #315
La obra de la semana es Retrato de Picasso (1913), del escultor Pablo Gargallo Catalán (1881 – 1934).
Pablo Gargallo retrata a su gran amigo Pablo Picasso en esta magnífica recreación de la cabeza del pintor esculpida en piedra. El escultor ha representado de manera fidedigna todos los rasgos del rostro del retratado que le son propios y le otorgan personalidad, como los ojos grandes y penetrantes, la nariz ancha, los labios bien perfilados, el mentón redondo, los característicos hoyuelos de sus mejillas, bien marcados, y el célebre tupe de juventud. Gargallo se aleja del modelo de retrato clásico, con el rostro sereno e inexpresivo, y representa a Picasso con una amplia sonrisa socarrona, que dota la escultura de una gran expresividad y un aire irónico, casi caricaturesco. Solo hace falta ver la anchura exagerada de su peinado, que llega a tapar el ojo del artista. La expresión alegre y relajada del retrato evidencia que Gargallo no quiso representar a Picasso como el gran artista que comenzaba a ser reconocido, sino como el buen amigo con quien mantenía una cálida y estrecha relación, repleta de confidencias y complicidades.
Gargallo talló este retrato de Picasso el año 1913, cuando ambos artistas y amigos se reencontraron en París. El pintor residía en la capital francesa desde el 1904, mientras que el escultor, que había realizado una primera estancia el año 1903, volvió a instalarse el 1912, hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial. Gargallo debió quedar muy satisfecho con el retrato, puesto que hizo diferentes réplicas en escayola, terracota y bronce. La obra original, pero, es la versión en piedra que se conserva en el Museu Nacional. Aunque Gargallo alternó técnicas y materiales a lo largo de toda su trayectoria, el retrato que presentamos es una de las pocas obras que hizo en piedra durante la década de 1910, puesto que el artista estaba centrado entonces en la experimentación con planchas de metal, sobre todo el cobre, que cortaba, reposaba y moldeaba para hacer máscaras muy expresivas cargadas de ironía. Es muy posible que la orientación y el tono de estas obras, con una intención cómica y teatral muy marcada, influyera en la manera como Gargallo afrontó y ejecutó el retrato que presentamos.
La cabeza esculpida en el 1912 no es el único retrato que Gargallo hizo de su amigo Picasso. Unos años antes, cuando el escultor de Maella acababa de volver de su primera estancia en París y comenzó a trabajar con Eusebi Arnau en la realización de los relieves ornamentales para el Hospital de San Pau proyectado por Lluís Domènech i Montaner, Gargallo recibió el encargo de decorar la fachada del Teatro del Bosque, un espacio escénico abierto en el barrio de Gracia, que años más tarde se convertiría en el actual Cine Bosque. Para ornamentar unos arcos, Gargallo talló cuatro relieves con unas máscaras muy expresivas que eran, en realidad, retratos de él mismo y de tres de sus amigos de juventud: el arquitecto Ramon Reventós, el pintor y dibujante Isidro Nonell y Pablo Picasso.
Siguiendo el modelo de las máscaras de época clásica, las expresiones de los retratos querían representar distintos estados de ánimo. Ramon Reventós aparece enfadado, Gargallo serio y Nonell y Picasso muy alegres. Este último sonríe y guiña el ojo al espectador con una expresión socarrona y unas facciones muy parecidas a las que encontramos en la cabeza tallada por Gargallo unos años más tarde. Aunque el Teatro del Bosque ha sido demolido y remodelado varias veces, los cuatro relevos esculpidos por Gargallo en el primer edificio aún se pueden ver actualmente en la fachada de los Cines Bosque.
El retrato de Picasso tallado por Gargallo el año 1913 fue adquirido por el Ayuntamiento de Barcelona en la exposición de Arte que se celebró en la ciudad el año 1921. Como esta cabeza ha formado parte del fondo del Museu Nacional desde entonces es posible que Pablo Picasso lo pudiese ver expuesto en las salas durante la visita que hizo al Museu Nacional el año 1934, poco antes de su inauguración.
Esta visita fue muy difundida por la prensa de la época, precisamente será uno de los temas que se trataran en la conferencia que celebrara Eduard Vallès, conservador del museu, titulada De Taüll a Nonell: un paseo por el museu Nacional de la mano de Picasso. Organizada en motivo del Año Picasso, que conmemora los 50 años de la muerte del artista, Vallès nos hablará de la relación célebre del pintor con el Museu Nacional y con el arte y los artistas catalanes de su tiempo. Frente al interés que ha despertado esta actividad, exclusiva para los Amics, hemos ampliado el número de plazas. ¡No os la perdáis!
Más información de la obra aquí.
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