‘San Francisco de Asís según la visión del papa Nicolás V’

Obra de la semana #120

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La obra de la semana es San Francisco de Asís según la visión del papa Nicolás V (hacia 1640), del pintor barroco Francisco de Zurbarán (1598-1664).

Zurbarán es uno de los pintores más célebres y reconocidos del llamado Siglo de Oro español. Nacido en Fuente de Cantos, en Extremadura, se formó y trabajó durante buena parte de su vida en Sevilla, donde se especializó en una pintura religiosa de carácter intimista y empapada de un profundo misticismo. Como su contemporáneo y buen amigo Diego Velázquez, estuvo muy influenciado por la obra de Caravaggio, especialmente en los inicios. Es por ello que, en una parte muy importante de sus obras, los santos, mártires y otras figuras religiosas aparecen representadas en primer plano recortes y resaltadas sobre un fondo totalmente negro. Es el caso, por ejemplo, de la obra que presentamos hoy.

En San Francisco de Asís según la visión del papa Nicolás V, Zurbarán está representado el célebre santo italiano de pie y en una posición totalmente frontal, vestido con el hábito marrón propio de la orden franciscana y la vistosa cuerda con la que se ataba a la cintura. San Francisco, totalmente estático, tiene las manos dispuestas sobre el pecho en posición de reposo, escondidas dentro de las anchas mangas del hábito, y dirige su poderosa y escrutadora mirada hacia el cielo.

 

A pesar de la aparente simplicidad de la escena, la interpretación iconográfica es más compleja de lo que puede parecer de entrada. Según nos indica el título, Zurbarán ha representado a Francisco tal como lo vio el papa Nicolás V en 1449 en Asís, cuando se retiró la lápida que cubría su tumba y se descubrió el cuerpo incorrupto del santo. Al ser una visión post mortem, Zurbarán ha representado a la derecha del pecho, sobre el hábito, el estigma de la herida junto con que fue obsequiado en vida por Jesucristo. Para representar la visión papal de san Francisco, el pintor seguramente se inspiró en elFlos sanctorum del jesuita Pedro de Ribadeneyra, escrito en 1599, donde se dice: «estaba en pié derecho […] tenía los ojos abiertos como de persona viva y alçados hazia el cielo […] las manos Cubiertas con las mangas del hábito delante del pecho como las acostumbran traerá los Frayles menores «.

 

Zurbarán articula la composición a partir de un potente foco de luz procedente de la izquierda que hace emerger el cuerpo del santo desde el abismo oscuro de la muerte, modelando los volúmenes del hábito e iluminando con fuerza el rostro y sobre todo la mirada del santo. El pintor hizo, al menos, tres versiones de esta obra, que son las que se conservan hoy: las de los museos de bellas artes de Lyon y de Boston y la del Museu Nacional.

 

La obra que presentamos esta semana será una de las protagonistas de la visita del mes de este fin de semana, tituladaUna luz en medio de la oscuridad y en la que se hablará del tenebrismo barroco. 

 

Más información de la obra aquí.

 

Martí Casas i Payàs (@tinet2puntzero)

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